Moda de verano

Lo que hoy escribo tiene nombre propio; y el sentimiento hecho trizas. Lo que hoy quiero contar podría ser el guión de un vulgar melodrama de Hollywood, pero no, esta vez la chica abandonada a un mes de su boda es real: tiene nombre propio y el corazón destrozado.

De quien hoy hablo se quiere morir de pena, pero ya no está angustiada. Hablo de ella, que es dura como el mármol, de Carrara, y frágil como el papel, de celofán. Ella, como en la canción, sabe que se caen los esquemas de su vida, y que su cuerpo se convierte en río, ella, aprenderá que es mejor estar sola que en su vida, ella...

Lo que hoy veo es un rostro desconcertado, pero que no se ha hundido, que se sabe a flote, aunque necesite pastillas para dormir y amigos con los que ir al cine. Lo que hoy quiero es decir que yo confío, como cuando te confesé mi "secreto" en la cafetería de la facultad, con la fritanga pegada al pelo, ¿recuerdas?, tal vez no, pero fuiste la primera en quien aprendí a confiar.  

Lo que hoy siento es lo que me deja este recuerdo, en el cual le sacábamos la lengua a la vida, estudiando y opositando en aquella biblioteca. Que esta imagen sea un vaticinio y que valga, a la vez, por todas las palabras...