Moda de verano

Sé mejor que nadie de mi imperfección, de la mala leche visceral que tengo. Con el tiempo he ido descubriendo lo que una vez uno de esos gurús que te encuentras por la vida me dijo: "Lo importante no es las veces que se haga daño, sino el afán y el empeño de sanar las heridas que producimos". La de ahora la intuyo grande, y la distancia y el desconocimiento del otro me hace doble la labor de sanar, pero lo intentaré de igual forma. De nada sirve tragarme las palabras, cuando el dolor está hecho, sólo quiero aprender a no herir. Si fuiste la gota que hizo que el agua se perdiera, ahora eres esa bombilla que avisa y dice "te has pasao tres pueblos...". Un poeta/cantante amigo tiene una canción en la que se autodefine desde la paradoja, "a veces caricias de viento, otras bofetón...". El guantazo te ha dolido, déjame ser brisa ahora, y sal corriendo a por todas las caricias que necesites, porque las mereces, y perdona por no haber compartido tu alegría.

Pase lo que pase, no me quiero quedar con la conversación de hace un rato, no; recuerdo otras, donde disfrutaba contigo, en un juego de pistas que me acercó a tí. ¿Recuerdas el premio?, ojalá pueda cobrármelo, y también un accésit, un abrazo que me diga "todo está bien". Tengo una carta escrita para tí, cuya mensajera no pudo entregarte, y unos cd's grabados con la música que me apetecía compartir contigo. Pase lo que pase, quiero ser como Álmasy, capaz de recorrer un desierto y la hostilidad de una guerra, buscando así enmendar los errores..., ojalá pudiera tocarte el corazón.